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  • Jardín de la Paz

Acompañando el duelo de un niño



Cuando perdemos a un ser querido, todos atravesamos el duelo. Aunque doloroso, esto es inevitable. ¿Y los niños? Los niños también tienen su duelo. Por eso informarnos, conversar y acompañarlos es tan importante. En esta entrevista, te contamos un poquito más sobre el tema de la mano de la Lic. Evelyn Caniza.



¿Cuánto tiempo podemos esperar antes de hablar de esto con los niños?


Lo mejor es hablar con ellos lo antes posible. Tenemos que tener muy presente y recordar que nuestro propio lenguaje corporal ya comunica algo. Los niños observan y son perceptivos. En seguida se dan cuenta del cambio de humor de los padres y demás adultos en la familia. Por eso, ser coherentes con nuestras emociones y nuestro lenguaje verbal será lo más sano y funcional para todos. En el caso que el niño haya perdido un ser querido de manera inesperada o accidental, lo mejor es que el adulto esté calmado antes de hablar. Es muy importante contar la verdad de la situación. Si por lo contrario, la pérdida se da por enfermedad, lo recomendado es ir hablando con el niño desde antes, prepararlo de alguna manera, conversando sobre la muerte como un hecho natural de la vida.


¿Por dónde empezamos cuando tenemos que hablar con los niños?


Es muy importante generar espacios íntimos de conversación, donde podamos hablar libremente sobre las emociones, lo que están sintiendo ellos (los niños) y también nosotros (los adultos). Desde los 3 años de edad, ya podemos ayudarlos a identificar las emociones, expresarlas y autorregularlas para gestionarlas de manera asertiva en cada etapa de la vida. A temprana edad son egocéntricos. Todo tiene que ver con ellos, y si no hablamos con ellos, y les explicamos lo que pasa, pueden sentir que son ellos la causa del problema. Es importante hablarles para evitar que fantaseen cosas peores y su angustia sea mayor.



¿Cómo podemos los adultos hacer que el mensaje sea lo más sencillo y comprensible posible?


Explicando que la muerte es parte del ciclo vital, y es irreversible. Ayudarlos a aceptar el concepto de la incertidumbre es clave. Además, debemos explicar a los más chiquitos que los sentimientos van calmándose con el tiempo, en la medida que nos adaptamos mejor y aprendemos a convivir con ellos. Podemos hablar sobre la existencia del alma y el cuerpo, explicando que cuando un ser querido muere, el cuerpo ya no funciona y dejamos de verlo y tocarlo. Además, ayuda explicar a los niños que la muerte no depende de nuestros pensamientos ni deseos.



¿Cómo cambia la comunicación según la edad?


Los niños menores tienen un pensamiento mágico, concreto y más literal. Para ellos, la muerte significa que ya no funciona el cuerpo de la persona y los médicos no pueden curarlo. Lo mejor es responder las preguntas que hagan los niños con la mayor precisión posible y de forma corta, nada ambiguo. Decirles que no vamos a poder volver a ver a este ser querido. Si las peguntas son reiterativas, con mucha paciencia, debemos volver a responderlas las veces que sean necesarias. Luego, entre los 8 y 10 ya hay un pensamiento más abstracto y entienden que es algo definitivo. Las explicaciones deben ser de igual manera claras, directas y honestas. Debemos hablar sobre el ciclo de la vida con naturalidad y dar espacio a sus preguntas y sus necesidades.



¿Está mal pedir a otra persona que hable con nuestros hijos de este tema si creemos que no podremos hacerlo nosotros?


Si creemos que no podemos hacerlo, podemos pedir ayudar a alguien de confianza del niño que nos ayude a transmitir el mensaje. En el caso de los velorios y entierros, resulta también importante contar con la ayuda de una persona. Esto es por si el niño quiera salir del lugar y nosotros permanecer ahí, o viceversa. Lo importante acá es tener la tranquilidad de que el niño va estar contenido.



En tu experiencia, ¿hay algo que recomiendes hacer ya sea de manera diaria o periódicamente para ayudar al niño a sobrellevar la pérdida?


Estar presentes es la mejor manera de ayudarlos a aclarar dudas o de rendir homenaje en caso de que ellos así lo quieran hacer. Acompañar al niño en los momentos de juego, en las rutinas y antes de dormir es fundamental.



¿Qué tipo de reacción es normal en un niño que está pasando por un duelo?


Su duelo se manifestará de alguna manera, y para poder ayudarlo, es clave ser un buen observador. Puede que se sienta confundido, abandonado y enojado por sentirse solo y querer estar con ese ser querido que ya no está. Es normal que tenga cambios en el sueño, en la alimentación y en la conducta, que llame más la atención con alguna mala conducta o con un actuar desproporcionado a la situación. Puede que tengan dificultades en la concentración, desánimo, y que esté más irritable; que llore sin motivo o por cosas que en otro momento no lo hubiese hecho. Puede también registrarse falta de motivación para estudiar y/o peleas con compañeros. Por eso, es importante avisar a las profesoras, y que ellas expliquen a los compañeros antes de que los chicos regresen a clase.

Además de estas conductas, los más chiquitos pueden somatizar con dolores constantes de panza y de cabeza. En estos momentos, es muy importante definir estas situaciones, ponerles una palabra. Esto ayudará al niño comprender que puede manifestar y hablar de su enojo o tristeza. Al canalizarlo de esta manera, estamos evitando que su conducta le haga pasar peores momentos.


¿En tu experiencia, cuáles creés que son algunos miedos asociados a la muerte que pueda tener un niño? ¿Cómo lidiamos con estos?


Esto dependerá de la edad del niño, pero algunos miedos comunes son:

Que al corto tiempo de perder a un ser querido, le pase lo mismo a otro ser querido, ya sea por enfermedad o accidente.

Si son muy chiquitos, pueden sentir miedo a la oscuridad o a quedarse solos.

Si el pensamiento es todavía mágico, los niños pueden llegar a pensar que ellos causaron la muerte por no haber rezado lo suficiente o por no haber cuidado o porque se portaron mal.


Sin duda, hay mucho que aprender sobre este tema tan importante. Nosotros quisimos en el mes de los niños, focalizar la atención en ellos y en su bienestar. Es importante recordar que no estamos solos, contamos con amigos, familia y profesionales como la Liz. Evelyn Caniza que nos pueden ayudar a sobrellevar momentos tan tristes como la pérdida de un ser querido. Les dejamos esta breve bío de la Lic. Caniza, y si les gustaría contactar con ella, pueden hacerlo escribiendo a evecaniza@hotmail.com o contactándola por teléfono al (0981) 104-118.



Bío


La Lic. Evelyn Caniza, es psicóloga educacional desde 1996, y terapeuta familiar sistémica con especialización en Terapia Cognitivo Conductual. Madre agradecida de dos hijos de 19 y 16 años, y felizmente casada. Actualmente hace consultorio privado, trabajando con terapia individual de pareja y orientación a padres en el desarrollo emocional de los hijos.


Cuenta con experiencia laboral en el CDI (Centro para el Desarrollo de la Inteligencia) como facilitadora del desarrollo emocional en jóvenes, y evaluadora del desarrollo integral de niños en educación inicial. Es también orientadora para profes y padres en educación inicial del desarrollo emocional y madurez en general.

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