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Eliseo Insfrán

27 de octubre de 1935

17 de febrero de 2020

Corría el año 1935, y apenas unos meses después de haber firmado la Paz del Chaco con Bolivia, un 27 de octubre, nacía Eliseo Nino Insfrán Orué en la ciudad de Limpio. “Pitogüe”, como le llamaban sus amigos y “Chucho” como le decían también en casa, falleció el lunes 17 de febrero de 2020.

 

De niño jugaba fútbol en el Parque Caballero y le gustaba también bañarse en el río con sus amigos. De más grande disfrutaba salir a comer en familia. Cuando vivía en EEUU, no importaba donde iban a comer, ya sea el shopping o por la calle o inclusive en el tren, el disfrutaba siempre, y le encantaba el poder comer todos juntos, en familia. Recuerda su hijo Jorge, que una de sus frases más utilizadas era “no me gustó la comida...me encantó!”; o “a mi no me gusta la milanesa...me encanta!”.

 

Siendo ya jugador de fútbol, sufrió un accidente cuando iba en la parte de atrás de una moto. Se lastimó gravemente el talón y estuvo a punto de perder el talón de Aquiles. Afortunadamente no fue así. Su destino ya estaba marcado, y su lugar estaba en las canchas de fútbol llevando muy en alto el número 8.

 

Era un deportista nato, y aparte de su gran pasión por el fútbol, en un momento de su vida disfrutó también del tenis y del pin-pon. Más allá del deleite y la felicidad que el deporte trajo a su vida, éste también le enseñó mucho. Le enseñó por ejemplo que en la vida uno tiene que saber perder y saber ganar.  La importancia también de estar contento con lo que a uno le toca, y no juzgar a una persona por sus errores, ya que todos los cometemos. Supo pasar y transmitir estas enseñanzas a sus hijos. Y aparte de estas lecciones de vida, transmitió mucho estilo, ya que siempre se caracterizó por lucir una imagen única. Nunca entró a la cancha sin un peinado impecable. Y en una época dónde los jugadores entraban a las canchas con el pelo despeinado y mojado, esto fue otra de las cosas que lo diferenció de los demás jugadores.

 

Desde siempre, su gran pasión fue el fútbol, y durante su carrera como futbolista, deleitó a miles de fanáticos con su admirable dominio del balón y pases precisos y hábilmente colocados para sus compañeros de equipo. Con tan solo 15 años, jugó para el Club Guaraní vistiendo con orgullo, compromiso y entrega la aurinegra. Llegó a jugar para clubes de Italia, Colombia, Chile y E.E.U.U.; pero siempre que estuvo fuera, su corazón anhelaba con ansias volver a su querido Paraguay. En Paraguay acompañó a la albirroja, vistió la azul y oro jugando para Luqueño, jugó en Cerro Porteño, Olimpia, Libertad y fue protagonista y partícipe de la recordada “Época de Oro” del Club Guaraní junto a otros grandes futbolistas de aquel entonces.

 

“Un grande del deporte. Tuve la oportunidad de verlo jugar en el poderoso equipo de Guaraní de los años 60 cuando aún estábamos en la escuela primaria. Un gran maestro del medio campo. Recuerdo que de niño, Eliseo siempre fue un ídolo junto a grandes de la época como Arsenio Valdéz, Kaí González, Raimundo Aguilera y otros que nos hechizaban con sus espectaculares jugadas y que fueron parte de esa época dorada del querido Club Guaraní, del 66 al 73. Sin miedo me animo a decir que si Eliseo fuese de esta época, estaría jugando en las Grandes Ligas.- ¡Gracias Eliseo por haber dado tanto al deporte Nacional!- César García”

 

Hoy, su esposa María Selva Aguilera de Insfrán, sus seis hijos, Jorge Daniel, Eliseo, Mabel, Antonio, Ana, Hugo y Nilde, sus 8 nietos y sus 3 bisnietos se despiden del querido Nino homenajeando su vida, su pasión por el deporte y su gran entrega al fútbol paraguayo.

 

Su velorio se llevó a cabo los días 17 y 18 de febrero en Jardín de la Paz y la inhumación se realizó el día martes 18 de febrero.

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