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  • Jardín de la Paz

La hermosa tradición mexicana de honrar la vida en el Día de los Muertos

Actualizado: 23 nov

Para los países con tradición católica, el 1 y 2 de noviembre se celebran el Día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Pero ningún país lo hace mejor que México. De hecho, es una de las tradiciones más emblemáticas de este país. Tanto así, que la UNESCO lo ha declarado Patrimonio Cultural Inmaterial. Pero ¿cuál es el origen de esta peculiar celebración?

1 de noviembre que se celebra

Celebrar la vida de los fallecidos es una costumbre milenaria que existía entre las comunidades indígenas de México desde hace más de 3000 años. Era una manera diferente de conmemorar a aquellos que ya se habían ido, y sentir que aún estaban cerca. Hoy en día, miles de mexicanos visitan los cementerios, decorando las lápidas de sus seres queridos con enormes y hermosos altares, y cocinando sus platos preferidos para honrar sus vidas.


Los altares pueden ser más simples, de 2 y 3 niveles, con los dos primeros representando al cielo y la tierra, y si se agrega un tercer nivel, éste representa al purgatorio. También hay altares más elaborados, de hasta 7 niveles, que representan los niveles que el difunto debe pasar. En estos altares no pueden faltar ciertos objetos que simbolizan a los 4 elementos de la vida—tierra, viento, fuego y agua—así también como pertenencias de las personas fallecidas, u objetos que les servirán en el más allá. Un altar típico del Día de los Muertos incluye:

  • Mantel blanco.

  • Fotografías de los fallecidos a quienes se les dedica el altar.

  • Objetos personales que usaban en vida.

  • Papel picado de distintos colores, que representan al viento y la alegría festiva.

  • Calaveras (o catrinas), muchas veces de azúcar, que representan a la muerte.

  • Sahumerios para alejar a los malos espíritus.

  • Sal para purificar las almas.

  • Velas para iluminar el camino de las almas, y que representan al fuego.

  • Agua para calmar la sed de las almas, y que obviamente representa al agua.

  • Pan de muerto, para alimentar a las almas en su regreso.

  • Flores naranjas o amarillas de cempasúchil – cuyos pétalos guían a las almas en su camino.

  • Bebidas y comidas favoritas de los difuntos.

  • Cruz de semillas o frutas, que representan a la tierra. La cruz también sirve para que el difunto pueda expiar sus pecados.


Estos hermosos altares son verdaderas obras de arte, y reflejan el amor, dedicación y creatividad de los familiares que los preparan para homenajear a aquellos que ya no están. ¿Qué te parece esta tradición? ¡Dejanos tus comentarios!

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