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  • Jardín de la Paz

Dejando ir a la culpa para vivir el presente

Actualizado: 23 nov


sanar la culpa


En un mes como julio, en el que celebramos muy especialmente a los abuelos y a los amigos, para algunos, resulta ser un mes de mucha nostalgia y melancolía al recordar a los que ya partieron. No es poco común que, entre estos sentimientos, muchas veces aflore también la culpa. Una culpa que duele y aflige. Ya sea por un abuelo o por un amigo, dejamos que ronden en nuestra mente pensamientos de culpa como: ¿por qué no lo visité más a menudo?, ¿por qué esperé tanto tiempo para llamarle, para decirle cuánto le quería? ¿Cómo pude estar tan ciego y ocupado con cosas que no eran importantes?


Si vos también te sentís así, o te sentiste así en algún momento, queremos que sepas que no estás solo. Muchísimas personas pasan por este horrible sentimiento de culpa cuando están atravesando un duelo, cuando perdieron a un ser querido. Y si bien esta es una realidad para muchos, en este blog no queremos hablar de la culpa, sino todo lo contrario, queremos hablar de cómo no sentir culpa.


Este diálogo interno con nosotros mismos no tiene por qué ser negativo si empezamos por la aceptación. Debemos aceptarnos como humanos, personas con limitaciones que a veces se equivocan y aceptar también que hoy esa persona ya no está. No podemos exigirnos ni castigarnos por acciones del pasado, pero sí podemos intentar que estas acciones no se repitan en el presente. Si hoy podés llamar a un amigo, para hablar o salir y compartir, hacelo. Si hoy podés visitar a tu abuelo o abuela y compartir, hacelo. Si hoy podés empezar a decir cuánto querés a las personas importantes en tu vida, hacelo.


También ayuda, (y no solo con la culpa sino con cualquier pensamiento negativo que ande rondando por nuestra mente y nuestro interior) el hablar con alguien sobre esto. Exteriorizar los pensamientos, compartirlos. Y es que resulta increíble como al decirlo en voz alta, ya se aliviana la carga, y a veces hasta nos damos cuenta que esos sentimientos no son una carga.


Y por supuesto, todo lo que sume bienestar es válido e importante en esta etapa de tu duelo. El rezo, la meditación, caminatas al aire libre o el ejercicio en general, una buena alimentación—todo ayuda a sentirnos mejor. Y sentirnos mejor atrae pensamientos positivos que nutren nuestros días y nuestra alma.


No tengas miedo a buscar estar mejor y sentirte bien. A tu ritmo y respetando tus tiempos, nadie más que vos puede lograrlo.


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